No nos olvidamos de vosotros…

En casos de tartamudez el profesorado con frecuencia no sabe qué hacer, no sabe si sus comportamientos son los más adecuados para ayudar a su alumno/a y puede sentirse un poco perdido ante la tartamudez.

Es una experiencia común a la mayoría de los maestros/as y es normal que sea así porque la tartamudez, tras su aparente simplicidad, resulta engañosa y compleja.

Para poder entender y ayudar a un niño tartamudo es necesario situar su situación en un marco amplio de actuación considerando tres aspectos fundamentales:

  • El alumno/a.
  • La familia.
  • El entorno (entre los que se encuentran sus iguales y el profesorado).

En primer lugar nos ocuparemos de las reacciones del niño/a. De todas las reacciones ante la tartamudez de vuestro alumno/a son importantes y va a depender, en parte, no totalmente, de la de su entorno. Es decir, aprende a reaccionar ante la tartamudez observando las actuaciones de sus interlocutores.

Generalmente el niño/a no dará su opinión con palabras, evitará hablar, ocultará su dificultad, comenzará a sentir vergüenza, apretará más los labios, tendrá miedo a hablar… Tenéis que tratar de poner palabras a ese mensaje silencioso que el niño/a va enviando día tras día.

Tratad de conocerle y llegar a su mundo. Muchas veces se olvida que tras la tartamudez también hay un niño/a que carga con ella.

¿Le preocupa a vuestro alumno/a la tartamudez? ¿Está empezando a preocuparle? Tened en cuenta que la tartamudez es sólo una característica entre varias. Él o ella son más que su tartamudez y si ésta les preocupa entonces todo en su vida empezará a girar, como una noria, en torno a ella.

Cuando alguien está preocupado por un problema lo que necesita es compartirlo y sentirse aceptado y apoyado.

En segundo lugar nos ocuparemos de la familia. Debemos de saber qué piensa la familia sobre la tartamudez, sus sentimientos y expectativas. De las reacciones que tengan los padres y/o madres se derivará una mayor o menor aceptación del problema por parte del niño/a, y eso influirá en su vida escolar.

Muchos padres y/o madres piensan que su comportamiento es perjudicial porque creen que reaccionan mal ante la tartamudez. Esto les hace experimentar un sentimiento de culpa. Sin embargo, hoy sabemos que el comportamiento familiar no puede explicar por sí solo la tartamudez. La tartamudez es anterior a esas reacciones. La familia no causa la tartamudez, pero en su mano está ayudar al niño/a, lograr que su vida no gire en torno a ella.

Por último nos ocuparemos de las reacciones del entorno. Chistes sobre la tartamudez, humoristas imitando bloqueos y repeticiones para cosechar risas, actores y actrices representando una y otra vez papeles de personas tartamudas que son medio estúpidas…

Lo relevante de una dificultad, a menudo, no es la dificultad en sí misma sino los sentimientos de inferioridad que genera por las reacciones de los otros ante la diferencia. No solo es importante la reacción de la familia, los otros interlocutores también reaccionan y es que la tartamudez no deja a nadie indiferente.

Las reacciones del entorno molestan, especialmente algunas. En realidad la forma de reaccionar del entorno suele preocupar a los padres y madres tanto como la forma de hablar del niño/a. A algunas familias les duele profundamente porque les lleva a pensar que su hijo/a va a sufrir en la vida. La tartamudez tiende a aislar a quien la padece y también a los familiares que le rodean.

Como es evidente, el papel de los compañeros/as será de vital importancia ya que son unas de las personas con mayor relevancia en la vida del niño/a.

En suma, el entorno también forma parte del problema. La tartamudez entonces está en la boca de vuestro alumno o alumna pero está también en la mente de los demás y se comparte con todos los que le escuchan hablar.

Las reacciones ante la tartamudez no lo son todo  pero sí representan el componente que nos implica directamente en el problema y por ello debemos cuidarlo si queremos ayudar. Por lo tanto, vuestras reacciones y las del entorno no son la causa de la tartamudez, pero son el aspecto al que debéis atender para ayudar a vuestro alumno o alumna.

8 Consejos:

  1. No le diga al niño “no hables tan rápido” o “solo relájate”.
  2. No le ayude al niño a completar las palabras o hable por él o ella.
  3. Ayude a todos los miembros de la clase a que aprendan a tomar turnos para hablar y escuchar. Todos los niños, y especialmente aquellos que tartamudean, encuentran mucho más fácil hablar cuando hay pocas interrupciones y tienen la atención del oyente.
  4. Espere la misma calidad y cantidad de trabajo de un estudiante que tartamudea así como de uno que no lo hace.
  5. Hable con el estudiante de manera tranquila y haciendo pausas frecuentes.
  6. Exprese que usted está escuchando el contenido del mensaje, no cómo se lo dice.
  7. Converse individualmente con el estudiante que tartamudea acerca de las necesarias adaptaciones físicas de la clase. Respete las necesidades del estudiante pero no sea facilitador.
  8. No convierta a la tartamudez en algo de qué avergonzarse. Hable de la tartamudez como de cualquier otro asunto.

Cómo trabajar con los profesores

 Los maestros deben jugar un papel importante en el proceso terapéutico, ya que tienen una gran influencia en los niños.

Es necesario comenzar con una sesión corta y privada dejando al profesor hablar acerca del niño que tartamudea, le pedimos que lo describa. Nuestro objetivo es hacer preguntas generales para que el maestro hable. La profesora debe darse cuenta que nuestro tiempo con el niño es corto, y que ella nos puede ayudar brindándonos un panorama más amplio de toda su conducta.

Conjuntamente con el comportamiento básico del niño, necesitamos información acerca de su tartamudez. Una vez más comenzamos con la pregunta general dejándola que hable libremente acerca de la tartamudez del niño.

Por supuesto, si conducimos la entrevista de forma abierta, la profesora hará preguntas. Una de las preguntas que a menudo hace tiene que ver con la causa de la tartamudez:

“¿Hicieron algo los padres de Johnny para provocar la tartamudez?” “¿No es la tartamudez un problema psicológico o emocional?”

A estas preguntas podríamos responder:

“En este punto no estoy segura cuál es la situación de Johnny en su hogar, pero con nuestra experiencia podemos decir que los niños con tartamudez pueden venir de casi cualquier tipo de ambiente familiar. Normalmente no culpamos a los padres, y no nos sentimos a gusto llamando a la tartamudez simplemente un problema emocional. Algunos niños, indudablemente, parecen tener una base emocional fuerte ligada a su problema. La tartamudez realmente es una forma de demostrarnos que no están felices y que no todo está bien dentro de su ambiente.

No obstante, muchos otros parecen estar equilibrados emocionalmente y la tartamudez parece ser más un problema evolutivo, o de aprendizaje. Algunos niños tienen problemas con la coordinación motora fina y el habla es la habilidad motora fina más difícil. Estos niños desarrollan problemas cuando hablan con fluidez, se preocupan más acerca de su tartamudez, o tal vez sus padres reaccionan negativamente a ella. Cualquiera que sea el caso, el niño empieza a esforzarse mucho en hablar con fluidez, y como resultado de ello, empieza a tener más problemas. Esa es una de las razones para tener esta reunión, tratamos de descubrir algunas de las causas de la tartamudez de Johnny”.

Los profesores también querrán consejos sobre cómo reaccionar con el niño en la clase.

“A veces los otros niños se ríen cuando Johnny tartamudea, siento que debo hacer algo, pero la tartamudez también me incómoda un poco”.

A esto podemos responder:

“Y ese es el problema con la tartamudez. Muchos de nosotros nos avergonzamos de la tartamudez que el pequeño Johnny también empieza a sentir dichas emociones negativas. ¿Qué hace usted cuando uno de los niños comete un error en un problema de matemáticas y todos se ríen? Probablemente toma la situación de manera informal y con total naturalidad de modo que el niño no sienta tanto dolor y esté dispuesto a intentarlo una vez más en otra ocasión, lo mismo sucede con la tartamudez.

Trate el incidente de forma objetiva, podría decir algo como: “A veces se le hace difícil a Johnny decir algunas palabras, pero siempre escucharemos lo que tiene que decir”.

Hablar de forma directa y clara ayudará no solo a Johnny sino también a los otros niños, se sentirán menos inclinados a reírse la próxima vez, sé que es difícil hacerlo a veces. Tener a un niño que tartamudea en la clase no es la experiencia más fácil pero Johnny realmente se puede beneficiar de su comprensión”.

También pueden preguntar algo como: “¿Por qué algunos días puede hablar con mucha fluidez y otros apenas puede hablar?”

A esta pregunta popular nuestra respuesta puede incluir una sugerencia que ayude a manejar la tartamudez del niño.

“La tartamudez parece ser cíclica por naturaleza, tal vez no es diferente al resto de nosotros cuando hablamos de nuestros días buenos y malos.

Podemos hacer mucho para ayudar a Johnny si usted puede reconocer estos cambios en su tartamudez. En sus días de fluidez puede fomentar su participación en clase, haciéndole preguntas más de lo habitual. Una de las mejores maneras de ayudarlo a hablar con mayor fluidez es proporcionarle buenas experiencias de fluidez, de modo que en los buenos momentos dele muchas oportunidades de hablar para que sienta el gozo y la satisfacción de hablar con fluidez.”

En ocasiones debemos cambiar ciertos aspectos de su conducta, así como esta pregunta frecuente lo ilustra: “Bueno, como usted sabe, a veces tartamudea mucho en una palabra que yo termino diciéndola por él, ¿Es correcto hacerlo? A él parece no molestarle”.

Debemos tener cuidado con nuestra respuesta para no condenar o criticar al profesor, “a veces de verdad quiere ayudar a Johnny, ¿no es cierto? Él forcejea, los otros niños se ponen nerviosos y usted quiere librarlo de la vergüenza, sin embargo, lo que debemos considerar es cómo nuestras reacciones influenciarán en el niño.

Si le ayudamos con una palabra, probablemente comenzará a perder confianza en su habilidad para hablar, qué vergonzoso tener a alguien que nos ayude con las palabras. Los niños pueden comenzar a perder el respeto por sí mismos y sentirse debilitados por esta situación, o pueden sentir que su tartamudez no es buena ya que las personas no pueden soportar que él termine de hablar, lo que provoca que el niño se esfuerce más en hablar perfectamente y como resultado, tartamudea más. Aunque nuestras intenciones hayan sido honorables y amorosas, pudieron haber tenido un efecto negativo en el niño”.

Los profesores a menudo nos preguntan acerca de cuánta actividad verbal exigir del niño que tartamudea. “¿debo dejarle recitar la reseña del libro en frente de toda la clase, como a los otros niños, o puede dármela escrita? Me desagrada obligarlo a hablar si se siente muy avergonzado pero ¿qué puedo decirles a los otros niños?”

Esta es una pregunta difícil y sin una solución clara. Por un lado, obligar al niño a sentirse avergonzado y humillado parece algo incorrecto, pero al mismo tiempo, si le damos un privilegio especial, algunos de sus compañeros lo aislarán y podría perder mucha confianza y respeto por sí mismo. Intentamos compartir este dilema con la profesora, Ella debe saber lo difícil que es esta pregunta y ayudarnos a tomar las decisiones del día a día.

Después de discutir los pros y contra del problema, podemos decir:

Con frecuencia recomendamos que al niño se lo trate con la mayor normalidad posible. Después de todo, la escuela está destinada para entrenar a los niños para la vida adulta y a Johnny no le darán privilegios especiales cuando sea adulto. El mundo es cruel a menudo, y los niños necesitan enfrentar sus realidades.

No obstante, si usted cree que Johnny fracasará miserablemente no tiene sentido obligarlo a dar la reseña. Tal vez la mejor solución es pedirle que se quede un minuto después de clases.

“Puede decir algo como: “Quería hablar contigo acerca de la reseña oral del libro, has tenido muchos problemas al hablar y quiero saber si me quieres dar la reseña; no será fácil y no te culparé por no querer hacerlo, pero me gustaría que lo hicieras.¿ Por qué no me dices en la mañana lo que decidiste?, así podrás decirme si quieres ser el primero, a veces es mejor terminarlo pronto, o tal vez podrías levantar la mano cuando te sientas listo”.

Esta pequeña conversación realmente puede ayudarla a saber y entender los sentimientos de Johnny y él sentirá que verdaderamente se preocupa por él.”

Esa será una manera de aproximarse al problema de un informe oral. Otra forma de tratar esta pregunta es organizando una reunión con el niño y el profesor.

Cada situación es tan única que si es posible debemos sentarnos con todos los participantes y planear una solución aceptable. También animaríamos a los padres para que asistan, todos no deben solamente ser informados sino también sentir que están influyendo en las decisiones. No existen respuestas simples a este problema de participación en clase, por esta razón es aconsejable obtener la mayor aportación posible en la toma de decisiones.

Otros profesores han descrito un problema totalmente distinto. “Me dijeron que debo dejar que Johnny hable tanto como sea posible porque no queremos que sienta que lo estamos discriminando, pero siempre ha levantado su mano y cuando empieza a hablar no puedes callarlo”.

Esta es una queja común con niños en los primeros grados, podemos decir algo como:

“Ese es un problema del cual otros profesores han hablado, el niño parece tener miedo de detenerse y no poder volver a empezar otra vez, o puede tener la necesidad de hablar para probarse a sí mismo que no tiene miedo. Posiblemente no tiene muchas oportunidades en casa, por eso las consigue en la escuela; cualquiera que sea el motivo, una vez más pensamos que es importante tratar a Johnny con la mayor normalidad posible.

Si los otros niños no hablan muy a menudo entonces su participación debe ser limitada. Sin duda alguna, usted querrá adaptar las normas en beneficio de Johnny, pero no se le debe permitir dominar. Después de que él ha expuesto su punto de vista y empieza a exponer otro, puede detenerlo y reafirmar su contribución en sus propias palabras. Esto le demuestra que ha captado el mensaje y que pensó que era lo suficientemente importante como para repetirlo a la clase.

Después de repetir su contribución, puede pedir a otros que comenten o añadan algo a lo que él dijo. De esta manera, puede detenerlo y a la vez él siente que ha hecho una contribución importante, pero si intenta continuar puede decirle que aprecia sus comentarios pero ahora es el turno de alguien más”.

En general, hemos descubierto que la mejor política con los profesores es ayudarlos a entender el problema de la tartamudez, esta comprensión a menudo trae consigo los cambios que ayudarán al niño. Además de esta información acerca de la tartamudez, intentamos que vean sus acciones a través de los ojos de la persona que tartamudea. Si ellos estuvieran en sus zapatos, ¿cómo se sentirían? Para algunos profesores, este tipo de identificación es valiosa en sus relaciones con el niño, intentamos mostrarles cómo se siente la persona con tartamudez cuando le tienen lástima o la tratan como a un bebé, o cuán difícil es para él la clase cuando el profesor es muy exigente y muy inflexible.

Vemos a través de sus ojos la falsedad del profesor que ignora completamente su tartamudez. Se siente alguien intocable que está cometiendo lo innombrable. Se crea una situación muy tensa cuando el profesor ignora o se reúsa a enfrentar la realidad.

Lo que la maestra necesita hacer es hablar con total naturalidad con el niño acerca de su tartamudez, necesita hacerle saber que ella está consciente de la tartamudez y dispuesta a ayudarlo a hacer la clase lo más agradable posible para él. La terapista, el niño y la profesora se reunirán y trabajarán como un equipo. Este enfrentamiento directo ayuda a aclarar el aire de intenciones incomprendidas. La comprensión es la base de nuestro consejo para los profesores, padres, y, en última instancia, para todo el proceso de terapia para las personas con tartamudez. Estamos convencidos que, al igual que el iceberg, la porción más peligrosa del problema de la tartamudez radica bajo la superficie. Mientras más lo expongamos a la luz de la razón y comprensión, mejor la oportunidad que tiene el niño de superarse. Este es el centro de nuestra creencia y la razón de nuestro éxito.

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Esta entrada se publicó el noviembre 7, 2012 en 6:55 pm y se archivó dentro de Uncategorized. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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